martes, 1 de marzo de 2011

La perfección humana.


Partimos de la base de la perfección como recodo total del pensamiento imperfecto de la mente humana, pues todo lo que nos compone es constantemente una razón de la existencia de cada una de nuestras células y de nosotros mismos. Todo pensamiento nace de un proceso neuronal, de una relación, de un estímulo exterior e interior. Nuestro cerebro crea desde la más mísera escasez, desde casi la nada, nuestro complejo sistema celular nos hace ser físicamente una perfecta máquina como la de los animales. Cada célula es un triunfo de la más enreversada selección natural, en el interior de nuestro ser, de manera física se halla un pequeño universo, un cosmos de partículas que se combinan haciendo de nosotros una máquina biológica de asombrosa perfección. Todo ello en el ámbito palpable de todo ser humano, en sus rasgos, similitudes y diferencias con el siguiente, una evolución constante que se dirige hacia un amanecer universal cuyo cielo estará repleto de estrellas como nuestro corazón de agradable sentimientos. El órgano bombea sangre de pies a cabeza, encabeza la carrera vital por un respirar pulmonar constante, a cada segundo inspira el aire que le da cada instante. Corriendo por el camino de las experiencias nobles, de los atardeceres incautos, ahí está el hombre, embelleciendo su imagen, la codicia a despertado en él una aparente imperfección, pero todo lo que hace tiene su causa y efecto, un progreso sucesivo siempre perfecto. Un pensamiento inamovible se ha acostumbrado a vivir en la psique de nuestro raciocinio finito, la imperfección, esa humilde desquiciada que atormenta a miles de millones de humanos que aún no saben que viven en la más absoluta excelencia. Toda cosa, situación o circunstancia es un ejemplo de la perfección de toda naturaleza, la naturaleza busca su exaltación y la encuentra con una imaginación exuberante que alcanza la más ubérrima genialidad. Nuestra forma de pensar engaña al pensamiento perfecto que en nuestra mente descansa, esperando a ser descubierto, pues nuestra consciencia está dormida si aún éste pensamiento dormita, ya que normalmente, las creencias nos advierten de algo verdadero y nos hacen tomar el camino equivocado. Nosotros, los seres humanos, seres libres, perfectos e independientes, creadores de nuestros propios vicios y nuestras propias virtudes llegaremos a la cima total de nuestra consciencia evolutiva, el día en el que el cambio común llegara en nuestra mente no habrá pensamiento que a la imperfección nos ate. Somos perfectos, pero no conscientes de ello, somos maestros pero no sabemos nada si nos sentimos como discípulos, incluso la bestia más iracunda, inmunda y agresiva de todas es domable si ésta se cree un esclavo. Todo lo que conseguimos, lo que creamos es totalmente nuestro y del universo, cualquier cosa que veas se recrea con su propia belleza, se deleita de si misma aunque sea inerte o inanimada. Los constantes cambios estáticos que la vida tiene moran en su propia pureza, aquí todo mora y vive en si mismo y eso es lo que marca la belleza de todas las cosas, la exactitud y el mismo lugar en el que el alma habita, en su mismo ser, en su misma propia existencia. Por vida tenemos normalmente algo falso que no vibra como debería de vibrar, algo muerto, una contradicción común que es la semilla de nuestra frustración, pero todo por la base de su perfección no tiene problema, todo es sencillo y se puede hacer de la forma algo informe, iluminando lo que está oscuro, deleitándonos con cualquier cosa, pues si no hubiera cosa, no habría belleza alguna, la belleza está en la totalidad del universo y nosotros nos encontramos en el interior de ella como vestigios de polvo estelar milenario y de perfecto efecto de su propia causa. Somos la perfección de nosotros mismos, somos dioses con amnesia.

Gracias. Carlos García Claros.

viernes, 11 de febrero de 2011

Sentimiento original.


Es difícil explicar algo tan complejo, tan laberíntico salir de todo ello y saber con exactitud lo que verdaderamente tu corazón siente. Realmente sabes que tienes algo dentro que puede abarcarlo todo, que es grandioso y que incluso alcanza las estrellas más lejanas. Remueve todo mi ser que algunas personas no entiendan lo que en mi interior se halla, pues es aún más grande que lo que explico y aún más extenso que lo que digo, sin existencia de ego alguna. Me destroza la malinterpretación de algo tan bello, la clasificación burda que la mente provoca, ese desconocimiento hostil, esa descalificación de verdaderos sentimientos. Es más que todos tus pensamientos, me pesa el corazón por llevar tanto dentro. No hay palabra, expresión, mantra u oración que defina el inefable grupo de sagradas emociones profundas que en ocasiones laten en el interior de mí ser. Qué de negaciones he tenido que decir, qué de explicaciones incoherentes he tenido que soltar debido a una inconsciencia que devora racionalmente mi alma, como un cuchillo que la piel y las entrañas desgarra como arma blanca. Demasiadas palabras, pocas emociones verdaderas, pozo oscuro casi sin agua, que representa el más alto pináculo de la catedral donde vive el fraile de mi existencia, donde medita, donde si quiere se vuelve mártir. Tener movimiento en lo intrínseco es maravilloso, pero depende de tu actitud si lo tomas mal o bien, si quieres vacío, amor, ausencia de frustración, calma o paz, entonces no hay movimiento, pero ten en cuenta que al pensar en el no movimiento ya hay en tu mente una onda de pensamiento, la causa eficiente de la distorsión concluyente. Siempre que haya un pulsar entre tus sentimientos, suéltalo, exprésalo, es como una explosión ígnea de suaves colores efímeros pero placenteros para tu porvenir, que cambia satisfactoriamente. No se puede comparar con nada, de cualquier modo o forma ningún sentimiento puede ser comparado con otro o con cualquier otra cosa, sería una diferencia innecesaria, un atisbo de irracionalidad tenebrosa, turbadora e incompleta. Factoría del latir, a ti te convoco en la empresa del sentir soberano. Sentimiento original incomparable, más allá de lo real sigue existiendo con todo lo demás.

Dejo aquí mi "@gmail.com" para lo que queráis: hablar conmigo, consultarme algo, preguntarme por cualquier cosa o lo que sea.
cgccgccgccgc@gmail.com

Gracias. Carlos García Claros.

domingo, 30 de enero de 2011

La enseñanza del Loto, lo que le debo al Zen.


La vida búdica, la filosofía oriental de incalculable sabiduría, la relajación total de la mente “activa”, el no-ser. Si lo entiendes, ni abrirás ni cerrarás la boca, si no lo entiendes ni cerrarás ni abrirás la boca, si estás con el bien andas en el camino equivocado, si sigues al mal estás igualmente confuso. Si el amor es tu religión, si eres un “hippie” o un pacifista estás mal encaminado y si no crees en el amor, eres políticamente conservador o un “fascista” tampoco sabes por donde vas. No es ni complejo ni simple, ni es un camino de rosas ni un rompecabezas. Si alguna vez lees esto, debes tener en cuenta que las raíces del Buda penetran en el campo de tu ser y exterminan toda cosa que se halle de un lado o del otro. Sin embargo, si amas, si besas, odias o criticas, esta corriente de espiritualidad te invita a que lo hagas intensamente, no te prohíbe porque te deja hacerlo todo y hacer nada, pero si ejecutas una acción, todo tu ser, tus pensamientos y todo lo que te compone debe ir con ésta. El loto es la beatitud, todo el destino, el camino medio, lo correcto y lo incorrecto, el fallo y el acierto. Lava tus platos después de comer y en su limpieza y blancura quédate vacío, sin nada, sólo sécate las manos, flota en la vacuidad del sentido. No caigas en el error, ni un lado ni otro te aportaran nada, ni bueno ni malo sirve, ni gentil ni hostil tampoco. Lo que tú sientas ahora quizás te haga feliz, tal vez tu situación sentimental o de trabajo te llene, pero eso no es nada comparado con lo que la flor de loto te puede mostrar. Solo con meter el pie en el charco ya está el zapato mojado, ya tienes el mérito, ya tienes el poder del no-poder, tu mente se hallará repleta de pensamientos impensados. No busques lejos, eso en sí es una vergüenza, una desgracia, es quejarte de que tu estómago ruge por hambre y estar frente a fuentes y platos llenos de exquisita comida, mira dentro de ti, quizás habrá barro, pero sabes a la perfección que en el lodo crece el loto.

Gracias. Carlos García Claros.

jueves, 20 de enero de 2011

Tener que esperar para tener una charla trascendental.


Para charlar seriamente y de verdad hay que esperar, parece que están de moda las banalidades, a todas edades. A veces se hablan de cosas aparentemente filosóficas e importantes, pero miras más a fondo y terminan siendo muy superficiales y no tienen volumen alguno, esto quiere decir que son planas, conversaciones triviales sin profundidad. Algo plano no puede tener cavidades en las que guardar las cosas verdaderamente importantes, entonces la conversación desde un punto más, desde el saber, no hay nada que llame de verdad la atención, entonces nada interesa. Si no hay atención ni intención, no se escucha, quizás solo se oiga pero todo eso podría ser evitado, poniendo una sublime escucha a lo que se diga, si realmente interesa. Si algo que se dice en una charla ordinaria roza tu interés, entonces deberías hacerlo tuyo, pero no utilizarlo, porque sino se ensuciaría con el tiempo, no reluciría con la luz de la extraordinariedad y paulatinamente perdería su significado. Algo nuevo puede ser tomado de dos formas, la manera más habitual y la primera reacción tanto consciente como subconscientemente de nuestra mente en la mayoría de los casos es tener miedo, temor y pavor, por ello rechazamos inminentemente esa maravillosa oferta aún no vista de conocer y mejor aún, saber que es y de que trata algo nunca visto. La segunda de las formas es zambullirse de lleno en ese pensamiento, pisar el charco y no tener miedo, saber la profundidad que éste tiene, interesarse y hacer preguntas, volver a tener en ese momento la inocencia de un niño que cuestiona, para saber más sobre algo desconocido y que incluso no sabías ni que existía. En base a esto, la más satisfactoria sería la segunda opción ya que es una factoría de libre sabiduría. Pero la ignorancia es como un buen sofá que nos invita al descanso, a la comodidad y al hedonismo; en cambio la sabiduría según la mente parece ser una cama de pinchos de un faquir, un martirio que te señala como ser inferior, como ignorante, como estúpido por no saber, pero no hay problema, comienza a saber entonces, con la sabiduría obtendrás una vista infinita. Sé cobijo y fábrica de saber y no un almacén de conocimientos, no conozcas, salta del conocimiento vulgar al excelente saber y disfruta de la nueva forma que toma tu conciencia.

Gracias. Carlos García Claros.

martes, 11 de enero de 2011

Año nuevo, vida nueva.


Siempre se desea un próspero año nuevo, pero a veces queda como una simple frase más por motivo de compromiso en estas circunstancias. Un año es un ciclo con 365 razones por las que seguir viviendo y bebiendo de la dicha que la propia vida en sí misma nos aporta. En los días de tristeza que escapan de esta nueva fuente de energía, siempre tendrás amor y sabrás que en tu corazón se haya la verdad con solo darte cuenta de tu respirar. Paso a paso, día tras día el año se agotará, no te preocupes, es un sencillo proceso natural que eleva tu alma hacia el progreso, por la escalera de las mil experiencias de divinidad. Muchas vivencias obtendrás, buenas y malas, no hay problema, es normal. Cuando sientas que en lo más profundo de tu ser hay una luz, ahí estará Dios, estará el universo en ti, entonces cada momento tú serás, a cada instante tú estarás, cada segundo de este año nuevo un milagro para ti será. En todos los meses habrá un rito, donde el amor y la verdad con Dios y la vida un pacto harán para que en tu corazón, en tu mente y en tu alma more tranquilamente la felicidad. 2011, un año más, una arruga nueva que jamás te sentará mal, cuatro trimestres que tu belleza realzarán, pues en lo intrínseco no hay edad. Cuando saborees el nuevo tiempo, no habrá en tu garganta palabra alguna que defina a la existencia tu eterna gratitud. Si tu conciencia en éste año florece como la más bella rosa, serás huésped en la casa de la beatitud. Maravillosa gama de situaciones que este nuevo año te entrega, preciosa selva de circunstancias que serán recibidas amablemente como baldosa en el camino de tu vida. La esencia que te envuelve como a un niño en su cuna es el significado de la naturalidad de la gran rueda que lo mueve todo, como hilos de un enorme telar somos, que desde aquí brinda y ahora el disfrute del latir disciplinado de tu ser interior. Aunque solo signifique dar una vuelta cósmica alrededor del Sol a todos os digo con amor, cariño, afecto y vitalidad, feliz 2011, de verdad.

Gracias. Carlos García Claros.