viernes, 21 de junio de 2013

La Vida solo es parte de la Vida


¿Qué egoísmo es ese que desdeña el descubrimiento del sentido más profundo de toda vida? ¿Por qué centrarse en el mero conocimiento de la vida humana?

La vida solo es parte de la vida, como un proyecto, un trazo en el papel en blanco que el cosmos en su legado sideral nos hereda.
¡Qué grandeza nos da el Universo! Inspiramos y vivimos, expiramos y lentamente morimos, ¡¿qué paradoja más bella que esa puede él entregarnos?! Más paradójico aún podría resultarnos el tino de Julio Verne al predecir hechos futuros, el bautismo de Jesús sobre las aguas del Jordán, los sermones del Tathāgata, la pintura impresionista de Monet, la espesura de la Selva Negra, el arte del Zigurat en Sumeria, las grandes montañas del Himalaya...

Tanto en tan poco, y eso que aún no he salido del ámbito planetario que no abarca más que unos cuantos continentes y un puñado de agua comparado con el nivel cósmico de la estrella Sirio, la grandeza de los agujeros negros o Antares. Tanto nos da la vida y tan poco le pedimos, simplemente un respirar, un conato, un subsistir con el que sentir lo más maravilloso que nos pueda deleitar: ese placer, ese amor, esa verdad, ese misticismo, lo cuántico, etc...

Pero la vida no es suficiente para la vida, es tan omniabarcante que no podemos ni siquiera casi mencionarla; y no nos damos cuenta de que la VIDA en mayúsculas, es Dios.
Se nos muestra y como la sentimos en lo seres queridos más sentidos se evapora, desaparece al no merecer más perpetuación del propio ser. Y no es guiño del destino ni desacuerdo de los astros, es la propia vida que ella misma puede hacerse desaparecer.

Esos ideales por los que muchos murieron no merecen vida, tan solo para vivirlos, pero ¿para qué morir en una causa perdida si se puede vivir en una causa vivida? ¿Qué sentido tiene perecer por ideologías absurdas cuando la vida ha traído al mundo personas de toda clase sin discriminación alguna?

¡Qué estupidez! esa división humana ilusoria ha de ser transcendida, olvidada. Toda separación por ego es mera ilusión, ¡Es Saṃsāra! ¡Olvídalo! ¡Olvídate! ¡La división no sirve para nada!

Toda idea o pensamiento divisorio es una trampa de la mente, la consciencia ha de sortearla con agilidad, con la misma agilidad con la que la propia mente en calma puede alcanzar la iluminación, y de repente ¡Pluff! ¡Satori!

Moraleja 37: "Toda vida es Unión, toda Unión, por ende, es Vida."

Gracias. Carlos García.

martes, 28 de mayo de 2013

El otro lado (The other side)


Muchos en la historia se han aventurado a correr la cortina de la realidad y poder apreciar la existencia inmaculada, tal como es. El otro lado en el que habita el ser indeterminado y la experiencia cuántica. He podido atisbar unos ojos que presenciaban esa otra cara de la moneda y que se fijaban en el límite, ese canto entre la cordura y la locura.Conocí a un gurú que ya habitaba en esa fértil y misteriosa tierra, un paraje donde la necesidad más básica se extingue. 

Una vez que pasas al otro todo deja de ser todo, la duda entra con rapidez, si ella vence estás perdido, el raciocinio y la lucidez de tí habrán huido. La pira que quema lo que uno es, invita en el umbral de ese paso entre este lado y aquel, a resurguir de las cenizas que el pasado dejó marcado con hastío.

Un paso en falso y caes a la sima de la oscuridad, un fallo y esos dos mundos, lo material terrenal y lo espiritual esotérico colapsarán ante tí dejándote tan frágil como el vacío. Si los dos lados se derriten ante tu paso, vuelve si deseas conseguir algo de todo aquello, puesto que si no retornas, las tinieblas de la demencia te atraparán en esa insalubridad mental con la que juegan.

Pocos maestros lograron construir su propio entre este lado y el otro, logrando así construir su propio templo en aquel ígnoto remanso de paz y serenidad. Las herramientas son útiles pero escasas, solo para ello está tú mente, tú espíritu y tu alma. 

Estos dos lares los tenemos muy cerca, incluso dentro del cráneo, pues cada hemisferio cerebral representa sendos lugares de la existencia. Cuanto más cerca estés del otro lado más ganas tendrás de volver sobre tus pasos, ya que el miedo te echará un lazo letal para tu voluntad decorado con sus garras de congoja y te atará a este lado al cual pertenecen la mayoría de los seres que conociste, conoces, y podrás conocer. Las excepciones son pocas, pero son gratificantes.

Moraleja 36: "El mundo material y el mundo espiritual son dos ojos de una misma cara, tú decides cual guiñar primero". 

Gracias. Carlos García. 

miércoles, 1 de mayo de 2013

La Mujer de los Mil trazos.


(A Lady Godiva y a sus reencarnaciones)

Quizás viviste hace unos diez siglos y con tú caballo voraz de inmortalidad moriste con el tiempo, pero me gusta buscar tu alma en los ojos de la gente de este mi tiempo. Encuentro algo especial en ti, en esos dedos manchados de simpatía y esa fragancia que deja tu masa pictórica hecha carne al pasar por esos recovecos que habitan en la profundidad de mi mente. 

Tu piel perforada por la angustia deleita el sentir de cualquiera que te nombre o te escriba, pues cuento eres y en moraleja de ti me he convertido. Yo, que plasmo la remembranza de tu pasado, de tu montar a caballo, de tu poesía hecha forma en tú mirada, en tu gesto, al igual que esa prosa de filigrana que mora en tu cabello.

¿Cuántas como tú ha habido? ¿Cuántas como vos han existido? Cientos o quizá miles, pero no, tu alma es tan única como un universo que en su perpetuación transmigratoria piensa. Mil años no es nada, pues en este momento puedo estar junto a ti, y por mucho que la verdad me muestre que de tu ente no queda ni el polvo que dejó el olvido de tus cenizas, puedo palpar tu piel que como mineral pulido agrada a la vista, al tacto y al más profundo sentido.

Te tengo y en ese momento ni esa inmensidad de años nos separa, pues vives en el alma de los hombres y en el hondo corazón de las mujeres. Te reconozco, veo tu breve sonrisa de gesto atávico que de mí no deja ni ser ni vestigio. Soy prodigio por poder conversar contigo, escuchar tus palabras pasear por mi oído y sentir tu interno palpitar al un abrazo dar y así olisquear tus latidos. 

No hay razón para soñar, pues tú que habitas en el sueño de cualquiera sabes escuchar la fuerza que esta realidad detiene y que tu reencarnación en esta mi época retiene.

Épico es tu rostro que evoca tu propio recuerdo que yace en la cuna de mi muerto olvido, pues siempre en mi memoria habitas sin ni siquiera preguntarme. Tan especial en la historia eres que no pudiste hacer otra cosa que por ti repetirte, y te quiero mi musa que con renovación haces de mi intelección por ti, manifestación.

Mi amor se pregunta el quehacer cuando el deseo sucumbe mis pasiones en un amanecer de estupor que ansía con una fuerza opulenta rozar el litoral de tus labios con la playa de mi cariño. Arcaico hubiera querido haber nacido, pues junto a ti de la mano hubiese ido. Pero ida esta mi alma que con la reencarnación de ti, es decir, contigo, se reeduca y aprende de tus pasos en sigilo. 

Un silencio que en textos se plasma pero que en realidad quiere ser grito, pues sé que tú no eres solo una leyenda o mito, y aunque no impertérrito me halle ante las desdichas de la vida, tu me enseñas ha tener paciencia con la espera y dulce aroma de tu esencia.

Sentir en ti se hace querer, pues yo al mirarte poseo el poder de comprender, el inaprensible sentido que rodea mi existir que tus dulces manos derraman sobre mí. Y no es baladí todo esto que aquí escribí, puesto que viví experiencias que me demostraron lo que por ti siento y sentí. 

Quisiera ser el espejo infinito donde tus ojos insondables se miran con querencia, donde carece la carencia y abunda la riqueza. Estaré contigo allá donde no habite ninguna aspereza y todo sea dulzura, nobleza y delicadeza.


Moraleja 35: "El tiempo puede separar el cuerpo y el recuerdo, pero jamás podrá separar el alma y el espíritu".

Gracias. Carlos García.


martes, 23 de abril de 2013

Viaje a unas Estrellas Mellizas


Si mi búsqueda acabara, al fin y al cabo solo una pausa sería, pues al encontrar aguardo un sentir que palpar y experimentar. Encontraré, cuando mis ojos certeros se fijen en esas estrellas mellizas de la figura del destino que me espera, esas estrellas que bien describía Unamuno en la Niebla de su dulce prosa*.

Unos ojos que de verdad puedan enseñarme a ser yo un aprendiz y aferrarme al olvido rotundo y total de lo pasado en mi cuerpo en cicatriz; que mi corazón dejó como un estéril páramo, pues la daga destructiva del querer dañar se clavó en ese pequeño oasis que el desierto de mí amar con acierto poseía.

No podría preguntarme por la portadora de ese par de luceros brillantes, podría suponerlo o intuirlo, de hecho, lo intuyo y con ello lo afirmo. Pero la espada de este mi sentir corta esos aceros que yo en mi forja deseo, pero que verdaderamente no quiero.

Mi alquimia en otras vidas se perdió, y aunque me gustaría transformar mi percepción y ver el plomo como reluciente oro, no puedo, puesto que mi corazón trucar no me es posible. Siento pena por tener que rechazar, me toca decir “no” y echar esa agua mustia y fría de la desesperanza sobre el tímido fuego de la pasión jamás nunca mostrada.

Viajo constantemente a mi destino, a mí sino que me muestra una senda hacia lo que no es conocido, hacia aquello que habita en la espesura maleza futura del tiempo no perdido. A pesar de no alcanzar a ver al ser mío que vive al final de ese viaje, sé con certeza que llegaré a ver esas estrellas que en la oscuridad iluminan todo el camino, desde el primer paso hasta el último suspiro.

No podría ver esas estrellas en alguien que realmente no las lleve, sería como afirmar la luz en las tinieblas o ver la sequedad en una gota de rocío; un absurdo imposible que a menos de que a mí mismo me engañe en una demencia artificial paranoide (cosa que no haré), podría ver.

Viajo hacia allá y las encuentro en este instante, no tengo nada que decir ante ellas, esas estrellas hablan por sí solas, hablan hasta por mí, ahora.

Moraleja 34: "Un viaje es breve, puesto que aunque des muchos pasos, todos cuentan como uno solo".


*Nota del Autor (es decir, yo): Para crear este texto, me inspiré en una frase que Miguel de Unamuno (el escritor y filósofo español) dejó plasmada en su obra Niebla (la cual recomiendo a todo el mundo). Dicha frase que pertenece al según capítulo de la novela (o Nívola como él expresaba) decía textualmente "Me habían llevado allí sus ojos, sus ojos, que son refulgentes estrellas mellizas en la nebulosa de mi mundo". Una frase que rebosa estética en conjunción con los objetos siderales ideales.

Gracias. Carlos García.

viernes, 5 de abril de 2013

Celotipia


Me he sentido advertido por otro de un sentimiento pobre, unos celos incoherentes, yo por suerte no los sentía pero sí los provocaba, como si de un juicio el criminal por descarte fuera yo. Yo no robo almas engarzadas a menos de que a mí se entreguen, no destruyo, por ello creo. 

Los celos no son más que un falso reflejo que subraya una nefaria propiedad sobre un ser a causa de un sentimiento que jamás se ha mostrado. Pueden mermar a los manipuladores (esos Absorbe-mentes) si encuentran el modo, pero en realidad no sirven para nada más que acrecentar la sospecha y alimentar la desconfianza hacia el ser que presuntamente es amado o querido.

Los seres amantes confundidos desean celos por sí mismos pues lo toman como razón de amor, cariño y afecto, y a tal efecto no es más que la burda cosificación de la persona que lo sufre y a interior lágrima viva llora su descontento y la asfixia de su libertad. La persona se convierte en propiedad, en un simple objeto y utensilio del celoso o celosa que osa levantar el hacha de su inferencia hacia el otro.

Un simple gesto insignificante y sin importancia para muchos puede alzar este sentir creído de apabullante que se sigue con el lema "lo mío es mío" haciendo al alma una simple moneda de cambio y pertenencia. 

Demostrado queda, pues diseccionando los celos me hallo, que este absurdo sentir de bajo rango en nada se parece al amor. El problema son esos espíritus perdidos y furiosos, que se esfuerzan en seguir teniéndolo como amigo, en vez de desterrarlo del ser para siempre.

Hace ya tiempo que paré la música de ese baile de los celos que no llevaba a ninguna parte, a parte de a tediosas discusiones que aún se escuchan en esa pasada, y por ende, pesada monotonía del tiempo.
¿De qué sirve molestarse de algo, alguien en este caso, que realmente no te pertenece por el mero hecho de tratarse de un ser humano? Ciertamente, de nada en absoluto, las acciones están hechas y las palabras, por suerte, están dichas. 

Moraleja 33: "Es mejor desdeñar esos sucedáneos sentimientos que nos afectan e ir directamente a ese sentimiento original que en su regazo nos embauca".

Gracias. Carlos García.
Mi correo: " cgccgccgccgc@gmail.com "