sábado, 31 de julio de 2010

Videoconciencia - 1x03 - " El Todo ".



Este es el cuarto video de la serie de videos Videoconciencia para el despertar de la conciencia, tanto individual como planetaria. El video trata sobre " El Todo " la energía que nos rodea, desde nada hasta lo incomensurable.
Para cualquier cosa me puedes encontrar para cualquier duda, sugerencia, charla, diálogo, o por simplemente hablar en mi @gmail, cgccgccgccgc@gmail.com

Gracias. Carlos García Claros.

jueves, 22 de julio de 2010

La Contemplación.


La contemplación es un ejercicio que nos ofrece el significado de todo lo que vemos, pensamos y sentimos. El solo hecho de mirar y observar abarca menos de la mitad de lo que es el contemplar. Este ejercicio parte de la vida, pues sin vida no habría contemplación alguna. Al contemplar te das cuenta de todo lo que te rodea, desde una gota de agua que se resbala ligeramente por el cristal hasta las pequeñas patas de una simple hormiga. Poder entender la realidad es una dura tarea en algunos casos, por ello tenemos el manual de instrucciones para construir nuestra visión contemplativa. Contemplar y entender van unidos de la mano y crean el estado contemplativo. Sentir todo aquello que antes era superficial, banal, insustancial y trivial y alzarlo en el púlpito de nuestros sentimientos, y ellos juzgaran. La atención requerida es igual a ver como un pájaro se come un gusano entre la tierra, y compartir el sufrimiento del gusano y experimentar la alimentación del pájaro. La actitud contemplativa interior es lo más preciso para responder a las preguntas: ¿qué soy? ¿cómo soy? y ¿quién soy? Lo básico en toda vida esta orientado a lo que vemos, porque poco a poco si no contemplamos nos convertimos en lo que nos rodea, sin dar sentido a nada ni a nadie. Contemplar un espejo no es contemplar la realidad, pues el sentido de lo que ves, es un vulgar espejo. El que contempla enfoca su visión a algo concreto y eso es detallado en su percepción, en este caso perfecta. La contemplación es entender porque para entender hace falta contemplar.

Gracias. Carlos García Claros.

viernes, 2 de julio de 2010

Mi ángel.


Sustituiré a seres terrenales por intentar sentir tu amor, solo te he visto en sueños, quisiera abrazarte por más tiempo, sentir ese amor espiritual que me entregabas con solo fijar tu vista en mí. Quiero volver a escuchar tu tímidez y ver como te deleitas al posar tus dedos sobre las notas del pentagrama, en la mesa negra y blanca. Intenté dibujar tu rostro y tu figura entre las sábanas que cubrían tu cuerpo. Tu inquietante tez invita a renacer, blanca como las telas con las que cubres tus aspectos que envolverían en la locura a cualquier mortal. Me meciste en la cuna de tu belleza y tu corazón me guió hasta mi gozo como la luz de luna llena en un pozo oscuro, guiando aguas. Apareces en mi conciencia casi diariamente, pareces hablar, estar presente, aquí, en mi mente. Iluminada, te ví levitar como un hada paciente, mirándome fijamente. Te asustaste cuando te dije como eras en una palabra, luego descubrí tu sentido del humor, supongo que sería normal, no me habías visto nunca, pero para mí fue suficiente observarte en mis sueños. Pobré tus labios entonces me encontré, te veía, te sentía, te dí una experiencia, en cambio tu me llenaste de vida; la pureza entró en mí desde tu boca, pizcas de luz, bocado de divinidad, embriágame con tu perfume que representa el mejor de los inciensos. Preséntame tus sentimientos, yo te daré mi valor en bandeja de plata, desata este amor que embiste en mi persona con bravura, cura las heridas de mi corazón, sana mi alma. Te amo, por esa luz que mora en tu interior, fija otra vez tu mirada en mí con esas joyas que tienes como ojos. Si hace falta me bañaría en tus enojos, por probar una pizca de tu vitalidad. Eres la verdad de mi soñar, por eso añoro tu pelo de ascuas resplandecientes y el velo que me cubre que es tu belleza. Me llenas de alegría, dame tu sintonía, en tus venas no hay sangre, hay armonía, cálmame, ámame. Otórgame tu luz a mi visión, siente el sentido de los latidos de mi corazón. Los lienzos de mi alma no alcanzan a pintarte, es tan díficil retratarte, mi ángel. Tus iris son galaxias, asfixias mi voz con esas estrellas, me dejas sin habla; vida de todos mis planetas, mi inspiración, eres mi ida y mi venida. Eres mi nombre, eres mi guía, eres un ángel, querida luz. Por ello mi compañera te dedico este texto, para que sirva de contexto en este amor, para que sea como pez en laguna Estigia, como amor peremne, de mortal a inmortal. Te amo.
Este texto, más que un texto es una liberación, una explosión de vehemencia.

Gracias. Carlos García Claros.

sábado, 12 de junio de 2010

El Inquisidor.


Se encuentra en lo etéreo, sus manos hacen de armas, no se sirve de adargas o alabarda, su propia magia es la que controla, la que manipula, la que perfora. Lo que hace de la flora las tinieblas, su oficio es cortar almas, utilizarlas, escogerlas al azar, lanzarlas al abismo y allí controlarlas. Pero el azar no es el que hace a las almas entrar en su jugar, todo bien le atrae, todo amor, roda verdad; como una chispa en el inframundo que el acude a apagar. Toda luz le ciega porque lleva una infinidad en la oscuridad, el inquisidor es simplemente un pensador, que vio que quería pensar demasiado y todos sus pensamientos se han acumulado y aumentado de tamaño como una inmensa esfera de cochambre arrastrada por un escarabajo sideral, como si del sol se tratara, como los antiguos egipcios relataban. Tantos pensamientos hundieron la tierra a su pisar, allí donde pasaba no solo moría todo ser vivo, también su estado era derrumbado y demolido, por sus sólidos pensamientos. Sus lamentos y alegrías, sus éxitos y fracasos, sus crisis y deslices, eran arropados y luego asfixiados por su pensar. No solo fragmenta almas también subraya aspectos de la conciencia, pretextos, quejas y odios, nunca marca efectos positivos, desprecia todo afecto. El se cree perfecto, tiene poderes, creador de elipsis, destruye los marcos de las ventanas de tu alma, pero los cambia por otros más simples y preciosos a la vez, pero esa no es la causa por la que describo a este ente, el problema es lo que te enseña al mirar tras el cristal de los ventanales de tu alma. Lo que antes era un río que tenía como cante el chocar de aguas contra las piedras de su cauce, ahora es vacío, el suelo del prado del alma es la parte superior de la cúpula de la mente, que a sido despoblada por este juez sin ley, la tierra ya es casi estéril, seca y cuarteada, y pronto se quebrantará, los guijarros caerán a la mente y allí se estancarán. Los cimientos del templo de tu amar se agrietarán, debes mantenerte fuerte, ahora no sirve estado contemplativo alguno, tienes que actuar sino quieres ser un muerto en vida sin más. Los guerreros de tu corazón tendrán que escalar por los salvoconductos sagrados, energía de compasión que asciende hasta más allá del aire de la conciencia para luego estallar como lluvia, fertilizar la tierra de tus entrañas, crear flores, árboles y vida en el alma; con eso el inquisidor perderá fuerza hasta desaparecer, al fin y al cabo marcharse. La vista desde el atalaya que asciende desde el gran domo de la mente, ahora es totalmente diferente, corren y se divierten como niños las nuevas experiencias, la vitalidad se ha abierto paso en estampida hasta llamar a la puerta de tu corazón, para dar las gracias a los guerreros que te han ayudado en la lucha. Todo es pensamiento, sentimiento y actuar, vive el silencio, ama las flores que has plantado después de ver tu tierra en un estado quebrado y yermo, respira y sigue en tu camino, en el camino.

Gracias. Carlos García Claros.

domingo, 23 de mayo de 2010

El verbo Ser.


El verbo Ser representa la existencia del ser humano y de todo el cosmos que mantiene sobre su espíritu. Es la esencia de cada ser vivo, de cada monumento, cada edificio, cada resquicio; lo conforma todo, nuestro hogar, nuestros creadores, nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, locuras, trastornos y corduras distintas. Engloba la existencia de toda realidad, lo que fue, lo que es, lo que será y lo que no es, en el sentido de lo que podría haber sido. En el verbo Ser convergen nuestras creaciones y destrucciones, lo que pudo ser y no es, es decir, incluye muchas acepciones en relación a la cronología, tanto vivida como no vivida. Sin el verbo Ser no seríamos esencialmente nada, no podríamos existir y por tanto convivir con los demás seres de la existencia. Ser es experimentar, crear una situación determinada en un lugar concreto que señala un hecho delimitado por las arenas del tiempo, cada grano de arena marca un instante, un segundo, como milagro. Ser es vivir, es sentir, es vibrar, es cantar con el cosmos, es estar en comunión con la naturaleza, es una congregación de la sagrada sensación en el amanecer de tu corazón. Ser es latir, es sangrar, es cicatrizar, es curar, es deleitarse, es prevenir, es desatarse, es todo. Cualquier imagen, cualquier sentimiento, cualquier lluvia de ideas, cualquier cambio, si no es lo que su vida permite sigue siendo ser. Los seres inertes antes de ser inertes son seres, al igual que los seres vivos para vivir tienen que a priori ser. Ser un pellizco de la vida significa rozar lo divino, ser es existir y existir es vivir. La vitalidad que nutre a nuestro ser, es la misma vitalidad que nutrió a los seres de la antigüedad, es como la materia o la energía, el ser ni se crea ni se destruye, siempre somos lo que somos, hayamos muerto o no nacido, siempre nuestro ser quedará en la memoria, en el recuerdo de aquellos que nos recordaron, en un vórtice entre la vida y la muerte, entre la luz y la ausencia de luz, entre la vela encendida y la mundanal oscuridad y entre la sequía que nosotros creamos y el torrente de agua pura que nos deja el universo como herencia. Los cuerpos celestes del firmamento pueden inspirarnos para dar muchas teorías, pero nunca aprendemos de ellos, no aprendemos lo que es realmente importante, la práctica. El movimiento hace nuestra biografía, crea nuestros sucesos, incluso hace nuestras hazañas. Ser es demostrar lo que queda por mostrar, que sigue siendo mucho a pesar de lo ya mostrado. Adorar al púlpito que da paso al firmamento nos hace despertar la conciencia, fundirse con el firmamento es iluminarse, es no ser, si no eres, sigues siendo ser. Ser o no ser, si no eres, sigues siendo, ser es todo. El verbo es la acción, si no hay acción hay meditación, si hay meditación hay ser, si hay ser hay acción, si hay ser lo hay todo. Todo, es lo que vemos a cada momento en nuestra visión, es nuestra condición como ser humano, es un simple parpadeo, un guiño al universo. Observar la luz que rodea al espíritu es tan bello como acariciar una flor, olerla, ser flor. No habría melancolía si no fuéramos lo que éramos, seriamos lo que somos. Expresar nuestra creación es un síntoma de lo que nos hace afirmar que verdaderamente existimos y nos formamos como ser. El ser forma al sujeto inclusive, cuando enfermamos creemos que el ser está en declive, pero somos tanto en la vida como en la muerte, uno. Ser uno, es ser infinito, porque lo inagotable, es la viveza que uno siente al vivir lo que se le aproxima, sabiendo que es la propia vida. Plantar un árbol, es plantar vida, es plantar un ser, es plantarse, es arraigarse con la tierra, es ser árbol; si eres árbol creces hacia el cielo y hacia la tierra, eres la pura neutralidad, lo que marca el equilibrio, el famoso Ying-Yang. El ser hace que el amanecer y el atardecer sean lo mismo, uno da paso a la luz y otro a la oscuridad pero siguen siendo un simple paso más del día, como esquema simplificado de la vida. Las galaxias son millares y millares de estrellas y planetas, no serian millares y millares de planetas y estrellas, si no fueran existencialmente lo que son; el ser es el lema de las estrellas y lo que gira alrededor de ellas son los demás seres, los planetas. Un león caza a su presa, se alimenta de ella, pero el león sigue siendo león cuando come y desgarra que cuando descansa, cuando corre y cuando ruge. Un trueno dura un simple segundo, pero en su inicio, desarrollo y desaparición sigue siendo trueno. El ser es el inicio y el fin y todo lo que eso conlleva, no habría un fin sin inicio y no habría inicio sin desarrollo. También este texto es desde su principio hasta su final, aunque no sea el mismo en su comenzar se convierte en uno a su terminar. La creación no sería creación si no hubiera empezado siendo creación, es algo tan lógico como matemáticamente perfecto. Lo metafísico es en idea, pensamiento y sentimiento. La inspiración desde que aparece hasta que se extingue es inspiración porque la musa siempre existe, pero pocas veces hablamos con ella. Nuestro diálogo, cuando conversamos, es discurso en el segundo en el que se pronuncia como tal. Una planta es planta desde que su semilla estalla para ser un ser vivo más de toda la tierra que la nutre. El amor es, la verdad es, no hace falta decir más cosas de las que ya son. No habría significado de las cosas si no fueran por sí mismas, cosas. Las losas de tu piso o casa pueden estar mal colocadas si el ser que las creó no las hizo respectivamente iguales entre tus enseres y sus propias losas. La música, en todas sus notas acaba siendo un deleite para los oídos de sus fieles seguidores, al igual que las palabras de un ídolo que predica lo ideal. La flor de loto no sería flor si no creciera del barro que la creó, a veces, la realidad juega malas y buenas pasadas, y eso puede sentar como una corriente de agua fría sobre tu espalda, pero si tu templanza está verdaderamente equilibrada, todo te sentará como la más grata de todas las caricias. El leve tacto de las hojas sobre tus pies demuestra la gratitud de los seres vivos que te rodean siéndote de utilidad para alcanzar el interior de tu propio ser. Mirar hacia sí, es como contemplar el viento, que a pesar de no verse, se siente en tu ser, como lo más preciado de la naturaleza; pero un viento huracanado puede hacer destrucciones y acabaría matando a personas inocentes sin sentido alguno, por eso debemos de ser siempre uno con lo que nos rodea. El silbido de los pájaros nos hace crear sobre nuestras cabezas una cúpula de bienestar que no queremos dejar por mucho que ello ha de conllevar, pero no encontraríamos esa cúpula gualda de sentimientos, si no estuviéramos nosotros allí para admirar tal enfoque que nos muestra nuestro propio vigor. Vemos solo el borde de lo que es la gran esfera en nuestro horizonte, pero eso no es nada con lo que queda por ver; se pueden ver horizontes tan distantes y nuevos a los que ya conocemos. Si crees que eres alguien, nunca serás quien crees que eres. Todo es.

( Dejo mi "@gmail.com" para lo que queráis; cgccgccgccgc@gmail.com )
Gracias. Carlos García Claros.