martes, 25 de septiembre de 2012

La Caída de la Civilización (II)


El mayor error que comete la civilización es aproximarse al desastre a través de la autodestrucción a modo de guerras, genocidios, bombas, tanques y demás histeria. Los seres humanos no se han dado cuenta del valor de la vida, prefieren el valor financiero que les utiliza y una gran deuda privada que les esclaviza. Los totalitarismos se alzaron gracias al apoyo de un pueblo que manipulado accedía a ser intervenido, quedaba claro el evidente manejo cerebral y de pensamiento, el único, que es el que siempre los indecentes desean.

Se ha pasado de un lugar a otro bastante alejado de su origen; de una Mesa Redonda donde el Rey Arturo hablaba con autoridad a un Club Bilderberg donde las "grandes" personalidades financieras dictan el dominio del mundo un año más. Antes el rico solo era rico, ahora el rico es un dios y el pobre su siervo, mientras la distancia que los separa se alarga al igual que su acerbo. La protesta está prohibida o permitida si después no sirve para nada, la queja absurda se repite cuando lo esencial se aparta en mítines.

Lo posible se hace imposible por el don del dinero con el único objetivo de hacer rebosar el arca. La libertad ya es arcaica, se la dejamos a Rousseau y a sus primitivos amigos del Paleolítico, ahora ya todo queda cerrado, pactado, dispuesto y contratado.

La educación escasea cuando se confunde un aula con una jaula, cuando Atenas se pierde en la memoria y Platón de sus ideas se olvida, la vida se acorta y mientras seguimos haciendo lo que algunos, lo de siempre, el tiempo se consume a cual cigarrillo encendido tirado en la acera.

Andamos sobre la miseria que hemos construido y cuando creemos ver el fondo no existe, caímos al abismo. La civilización de colapsa en caída libre, con detonación sesgada y nanotermita al más puro estilo World Trade Center. La gente pierde la esperanza como si fuera el jueves negro en Wall Street dejando palabras de ánimo vacías, viendo como la raza humana se pudre en el mismo sitio donde nació y experimentó, la vida y la muerte, la paz y la guerra, el amor y el miedo, la virtud y el vicio, la bondad y la ira.

Moraleja 24: "Queda mucho camino por recorrer solo hay que decidir si escalar el precipicio o tirarnos por él".

Gracias. Carlos García.

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